Conflicto Saharaui

Bases para una historia reciente del Sahara Occidental

 

A pesar de los desmentidos de Estados Unidos, documentos secretos desclasificados revelan que el éxito del rey Hassan II fue posible gracias a la intervención de EE.UU.

En octubre de 1975 el Tribunal Internacional de Justicia [TIJ] declaró -en un dictamen solicitado por Marruecos- que "los materiales y la información que le han sido presentados no establecen ningún vínculo de soberanía territorial entre el territorio del Sáhara Occidental y el Reino de Marruecos o la Entidad Mauritana." Horas más tarde, el rey Hassan II afirmó lo contrario. La Haya, dijo a sus súbditos, había apoyado su irredentismo: 350.000 civiles marroquíes marcharían sobre el Sáhara Español como muyahidines para "recuperarlo" para la madre patria.

A ello siguió una frenética actividad diplomática. En España, el Gabinete estaba totalmente desorientado en el preciso momento en que Franco se derrumbaba en un coma mortal. Se produjo entonces una lucha en el seno del poder entre quienes simpatizaban con la independencia (los administradores coloniales y algunos funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores) y aquellos otros a quienes preocupaban las relaciones con Marruecos (los ultraconservadores del Movimiento Nacional). Así, mientras unos presionaban a las Naciones Unidas para detener la Marcha Verde de Hassan II, los otros iniciaron un diálogo bilateral en sentido contrario para conseguir un acuerdo con Rabat que permitiera a ambas partes salvar la cara. Pero todo el entorno del Gabinete español, huérfano de liderazgo, temía sobre todo que estallara una sucia guerra colonial con Marruecos.

Tras el anuncio de la marcha por Hassan II, el Consejo de Seguridad ordenó al Secretario General, Kurt Waldheim, consultar con las partes. El mayor obstáculo era el derecho de los saharauis a la autodeterminación. Desde mediados de la década de 1960 las Naciones Unidas habían pedido la descolonización del Sáhara Occidental mediante una votación popular, y posteriormente subrayaron el derecho del territorio a la independencia. En 1974, España prometió que no tardaría en realizar un plebiscito, lo cual provocó el que Hassan II apelara a La Haya. En el momento de la crisis, la mayor parte de los miembros del Gobierno español se resistían a abandonar el Sáhara sin que previamente se hubiera organizado un referéndum o traspasado la responsabilidad a la ONU. Marruecos, por su parte, sabía que las posibilidades de ganar ese referéndum eran casi nulas. La mayoría de los observadores, incluidas las Naciones Unidas y la CIA, ya habían confirmado que el territorio estaba claramente a favor de la independencia. Por eso, la estrategia de Hassan II fue intervenir antes de que tal votación pudiera tener lugar.

El 6 de noviembre, la marcha arrancó sin problema alguno, aunque ese mismo día una resolución del Consejo de Seguridad "deplora" la misma. Como señalaba recientemente la revista marroquí Tel Quel, sólo un pequeño número de los muyahidines de Hassan II penetró en el territorio -y luego regresó rápidamente, amenazando apenas la "línea de disuasión" española, situada a 10 kilómetros de la frontera. Sin embargo, lo que la mayor parte del mundo desconoce es que, ya el 31 de octubre, las fuerzas armadas marroquíes habían entrado al asalto por el extremo noreste del territorio, con el objetivo de impedir cualquier posible intervención argelina contra la invasión. Allí, las tropas de Hassan II se enfrentaron a la resistencia esporádica del Polisario, un movimiento de liberación creado dos años antes.

Hassan II ganó la partida del guión previamente escrito con Madrid. El 9 de noviembre ordenó la retirada del los manifestantes alegando que las cosas habían salido mejor de lo esperado. De hecho, el 14 de noviembre, los representantes de Marruecos, Mauritania y España anunciaron que habían llegado a un acuerdo por el que se establecería una Administración tripartita hasta la salida oficial de España a principios de 1976. La autodeterminación, según ellos, se llevaría a cabo a través de una simple consulta con la Yemaa, el órgano de representación colonial constituido por los jefes de tribu saharauis. Pero antes de que eso llegara a suceder, la Yemaa se autodisolvió, declarando al Polisario el verdadero representante del pueblo del Sáhara Occidental. Casi la mitad de la población autóctona se unió a la bandera del Polisario en el exilio en Argelia, donde permanece hasta hoy en cuatro campamentos de refugiados cerca de Tinduf. La autodeterminación, negada en 1975, sigue todavía pendiente, a pesar de que Naciones Unidas declaró en 1991 que podría organizar el referéndum en sólo unos meses.

 

Guerra y Paz

El 27 de febrero de 1976 se proclamó la República Arabe Saharaui Democrática, como expresión de la voluntad política de autodeterminación e independencia efectivas del Pueblo Saharaui.

Tanto el rey Hassan II como el presidente de Mauritania, Ould Daddah, habían subestimado en gran medida la capacidad del Polisario de librar una guerra de guerrillas, así como también la cólera del presidente argelino, Houari Boumedienne. Lo que más habían molestado a Boumedienne eran, fundamentalmente, dos características del abandono del Sáhara por España: el mapa del norte de África había sido rediseñado sin el consentimiento de Argelia y las potencias occidentales habían maniobrado durante la crisis para marginar los intereses de Argelia. Boumedienne, paladín de los movimientos de liberación nacional, no podía dejar pasar sin más esta afrenta. El régimen de Ould Daddah pronto sucumbió ante la guerrilla saharaui, y Marruecos había sido casi totalmente expulsado del Sáhara cuatro años después de haberlo recibido de España.

La ayuda de Arabia Saudita, Francia y EE.UU. invirtió esta tendencia a favor del rey Hassan II, permitiendo al monarca recuperar gran parte del territorio. Marruecos ha recibido más ayuda económica y militar de los EE.UU. que cualquier otro país africano, excluyendo a Egipto. En 1988, cuando las Naciones Unidas se implicaron de nuevo en el conflicto, Marruecos estaba en una posición mucho mejor para aceptar o rechazar una negociación. Aunque en 1991 se proclamó el alto el fuego, el control del territorio por el Ejército marroquí hoy es prácticamente el mismo, si es que no mucho mayor.

Marruecos no sólo obtiene ilegalmente miles de millones de dólares cada año de la actividad pesquera en las ricas aguas de la costa saharaui, sino que además los principales generales de las Fuerzas Armadas marroquíes detentan ahora el control de esas industrias clave. La confluencia de intereses económicos y militares en el Sáhara es una de las principales razones de la actitud de rechazo de Marruecos a un referéndum. Aunque las Naciones Unidas adeudan al Sáhara Occidental un referéndum, ningún miembro del Consejo de Seguridad está dispuesto a obligar a Marruecos a que permita la celebración de ese plebiscito. Francia y EE.UU. se sienten más cómodos con un referéndum que ratificara un acuerdo de autonomía favorable a Marruecos.

 

Objeto de especulación

Se ha especulado mucho sobre el papel del Gobierno de los EE.UU. en la crisis de octubre-noviembre de 1975, pero se conocen muy pocos hechos. Con la escasa evidencia disponible, frecuentemente indirecta, diversos observadores han acusado a los EE.UU. de toda una serie de reacciones que van desde la pasividad hasta la complicidad.

Las acusaciones de complicidad no estaban totalmente infundadas. Tres años después de la crisis, el Parlamento español llevó a cabo una investigación sobre el asunto. Allí, varios funcionarios alegaron que Francia y EE.UU. habían presionado a Madrid para satisfacer las demandas de Hassan II. Y el entonces director adjunto de la CIA, teniente general Vernon Walters, dejó entender que él había intervenido en nombre de los EE.UU. durante la crisis, afirmación ésta reiterada más tarde por otras fuentes en el New York Times en 1981. Dada la estrecha relación de Walters con Hassan II, que databa del desembarco aliado en Casablanca, el periodista Bob Woodward le describió una vez como el agente personal del monarca en el seno de la CIA.

Además de ello, contamos con las memorias de Daniel Patrick Moynihan, representante de EE.UU. ante la ONU durante la crisis de 1975. En un pasaje frecuentemente citado, Moynihan comparaba los antecedentes similares de Timor Oriental y el Sáhara Occidental: "China apoyó al Fretilin en Timor, y perdió. En el caso del Sáhara Español, Rusia respaldaba totalmente a Argelia, y a su frente, conocido como Frente Polisario, y perdió. En ambos casos, Estados Unidos deseaba que las cosas resultasen tal como sucedieron, y trabajó para conseguirlo. El Departamento de Estado deseaba que Naciones Unidas demostrara su absoluta ineficacia en cualesquiera medidas que adoptase. Esta tarea me fue encomendada a mí, y la llevé a cabo con no poco éxito."

El embajador de EE.UU. en Argelia durante la crisis, Richard Parker, escribió más tarde que es posible que Hassan creyera haber recibido "luz verde" de los EE.UU. para invadir el Sáhara Español, durante una reunión con Henry Kissinger en el verano de 1975, aunque puede que ésta no hubiera sido la intención del Secretario de Estado. Citando la "falta de apoyo de EE.UU. a las resoluciones de la ONU contra la Marcha Verde" como una especie de "prueba indirecta" que "da credibilidad a la afirmación" de que Washington apoyó a Hassan, Parker seguía pensando que los “documentos oficiales jamás revelarán toda la verdad." Y, no obstante, concluía: "Cualquier cosa era posible en aquella época.”

 

La respuesta de EE.UU. a la crisis

Sin embargo, la primera señal que el Gobierno de EE.UU. recibió de que la situación en el Sáhara se estaba agravando no fue el anuncio [de la marcha verde] hecho el 16 de octubre por el rey Hassan II. Por el contrario, ya dos semanas antes, el director de la CIA, William E. Colby, había remitido un memorándum a Kissinger que afirmaba sin rodeos: "El Rey Hassan ha decidido invadir el Sáhara Español dentro de las próximas tres semanas". Y añadía que Hassan II temía que el dictamen de La Haya pudiera no ser favorable a la reivindicación de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, por lo que se estaba preparando una invasión militar. El monarca confiaba también en que los militares españoles no darían la batalla. Además, como el propio memorándum sugería, "Es posible que Hassan haya llegado a la conclusión de que una intervención armada provocaría una mediación internacional favorable". Y se explicaba cómo Hassan II podría haber llegado a esa peligrosa conclusión. Un posterior análisis de la CIA añadía: " Al parecer, el rey Hassan, se siente alentado por sus mandos militares."

Kissinger envió inmediatamente una carta a Hassan II pidiéndole moderación, pero no recibió respuesta hasta el 14 de octubre. En ella, Hassan aseguraba al Gobierno de EE.UU. que no atacaría a España, aunque no haría la misma promesa para cualquiera que se opusiera a sus ambiciones.

A la mañana siguiente de la publicación del dictamen del Tribunal Internacional de Justicia y el anuncio de la Marcha Verde, Kissinger informó, en el Despacho Oval, al presidente Ford y al Asesor de Seguridad Nacional, teniente general Brent Scowcroft:

Kissinger: Marruecos amenaza con emprender una marcha masiva sobre el Sáhara Español. El Tribunal Internacional de Justicia emitió un dictamen que dice que la soberanía se ha decidido entre Marruecos y Mauritania. Eso es básicamente lo que Hassan quería.

El Presidente: ¿Qué es probable que suceda?

Kissinger: España se inclina por la independencia. Eso es lo que Argelia desearía. Voy a hablar con el embajador de Marruecos hoy mismo.

Como se señaló anteriormente, el Tribunal había dicho todo lo contrario. Tal vez, la única otra persona en el mundo que compartía la lectura absolutamente partidista de Kissinger respecto del dictamen del TIJ era Hassan II.

Tras el anuncio de la Marcha Verde por Hassan II, España pidió al Consejo de Seguridad que frenara al rey. La respuesta, considerada floja por el Gobierno español, obligó a Madrid a mantener un diálogo bilateral con Marruecos. El Subsecretario de Estado, Alfred Atherton, que se había entrevistado con Hassan con motivo de un viaje programado anteriormente para discutir el conflicto árabe-israelí, informó el 22 de octubre que Marruecos y España habían llegado a un acuerdo para permitir la marcha al tiempo que salvaban mutuamente la cara. Después, utilizarían la ONU para legitimar la ocupación marroquí mediante un plebiscito controlado, permitiendo así que España se retirase con elegancia.

 

En busca de una fórmula

Incluso Kurt Waldheim estaba al corriente. Hablando con Moynihan, el 29 de octubre, Waldheim dijo que él había propuesto una solución basada en el precedente de "Irian Occidental." (En 1961 Indonesia invadió Nueva Guinea Occidental, ahora Irian Jaya Occidental, antes de que esa colonia holandesa pudiera alcanzar la independencia. El territorio fue colocado brevemente bajo administración de la ONU en 1962, y pasó a Indonesia en 1963. Un controvertido referéndum de autodeterminación formalizó la soberanía de Indonesia en 1969.)

Marruecos abandonaría la marcha si España accedía a retirarse a principios de 1976, y después una administración provisional de la ONU organizaría un referéndum. Waldheim admitió que sería difícil encontrar "alguna fórmula para consultar a la población" que agradase a Hassan II pero, como señalaba en ese momento un informe de la CIA, "el Secretario General había pensado antes que Marruecos aceptaría su propuesta siempre que la administración fiduciaria de las Naciones Unidas fuera "manipulada" de modo que el territorio fuera entregado pronto a Rabat y Nouakchott."

En la mañana del 3 de noviembre, Ford, Scowcroft y Kissinger se reunieron en el Despacho Oval, donde, entre otras cuestiones, se discutió sobre la inminente Marcha Verde. En esta reunión, Ford ultimó las líneas generales de la política de EE.UU. respecto a la crisis que se cernía, basada en una propuesta de Kissinger:

Kissinger: ... Respecto al Sáhara español, la presión de Argelia ha hecho recular a los españoles. Argelia quiere un puerto, y allí hay ricos yacimientos de fosfatos. Los argelinos nos han amenazado con su posición sobre Oriente Medio. Ayer enviamos mensajes a los marroquíes. Creo que deberíamos librarnos de esta. Es otro problema del tipo Grecia-Turquía, en el que salimos perdiendo en cualquier caso. Podríamos decirle a Hassan que nos opondríamos totalmente a él; eso podría detenerla [la Marcha], pero nos convertiría en el chivo expiatorio. O podríamos forzar a Waldheim hacia adelante.

Presidente: Creo que la ONU debería ocuparse más de estos problemas. Carajo, no deberíamos tener que hacerlo todo y aguantar los tortazos.

Kissinger: La ONU podría hacerlo como en Irian Occidental, donde emborronaron eso de "consultar los deseos de la gente", y salir de esta.

Presidente: Utilizaremos la vía de la ONU.

A la mañana siguiente de que Ford, según parece, hubiera establecido la política de EE.UU., Kissinger presentó un escrito muy breve sobre la crisis del Sáhara a esas mismas personas:

El Sáhara es un desastre. El Ejército español se muestra reacio a aparecer como que se le expulsa de allí. Juan Carlos dijo que Marruecos podría tener el Sáhara si se desconvocara la marcha, pero no pudieron pararla.

El 5 de noviembre, víspera de la marcha, Kissinger y su equipo hablaron sobre la crisis en una reunión celebrada a primera hora de la mañana. Atherton empezó resumiendo las últimas gestiones diplomáticas y, cuando comenzaba a referirse a una propuesta española, fue cortado antes de revelar el contenido de la “sugerencia razonable". Kissinger le interrumpió para decir: "Simplemente, remítelo [el Sáhara] a la ONU con la garantía de que vuelva a Marruecos." A continuación, el Secretario de Estado Adjunto para Asuntos Europeos, Arthur Hartman, propuso "escoltar" a algunos manifestantes a través de la frontera, sólo para que saltara Atherton y diera estas instrucciones: «Dejad que los manifestantes se adentren diez kilómetros, y dejad que un pequeño grupo vaya hasta el final [El Aaiún], y, hecho esto, dad la vuelta y regresad. Esto es lo que se ha transmitido a Hassan."

Advirtiendo que "llega el momento decisivo," Atherton prosiguió para insinuar que este arreglo pudiera no satisfacer a todos los marroquíes. "El problema de Hassan", explicó Atherton, "es que si da la impresión de ceder demasiado, tendrá problemas en su país, por supuesto." Y entonces Kissinger le preguntó: "Pero él va a obtener el territorio, ¿no?" A lo que Atherton respondió,

Bueno, él lo quiere garantizado al cien por cien. Creo que está consiguiendo menos que eso, pero probablemente está consiguiendo lo máximo que puede esperar por ahora, vista la posición que los españoles han adoptado. Es posible que...

Secretario Kissinger: Está obteniendo lo máximo que puede esperar...

 Atherton: En forma de una promesa de que al final tendrá lo que quiere, después de pasar por el procedimiento de la ONU. No es una garantía al cien por cien. Pero no veo qué más puede esperar o que vaya a tener apoyo alguno de nadie más.

 

Todo estaba previsto de antemano

Después, Hartman hizo referencia a un telegrama en el que el Gobierno español era "muy explícito" sobre "lo que haría para influir en" un referéndum (es decir, a favor de Marruecos).

El hecho de que la marcha avanzara sin obstáculo alguno, y de que España jamás sacara a relucir la cuestión de la invasión militar marroquí por el noreste del territorio, apuntan a que el asunto había sido perfectamente tramado de antemano. Para Washington, sin embargo, había algunas dudas sobre si las cosas resultarían o no a favor de Hassan.

El día después de que Hassan anunciara la retirada de sus manifestantes del Sáhara Español, Kissinger, Scowcroft y Ford se reunieron en el Despacho Oval en la mañana del 10 de noviembre. Según las notas de la reunión, Kissinger les dijo:

Hassan se ha retirado del Sáhara. Pero si no lo obtiene, está acabado. Ahora debemos trabajar para asegurar que lo consiga. Actuaremos en el seno de la ONU [para] asegurar un sufragio favorable.

Las notas de esa reunión no registran ninguna respuesta de Ford o de Scowcroft. Pero teniendo en cuenta las memorias de Moynihan, sabemos lo que pasó después.

En una reunión similar celebrada el día siguiente, 11 de noviembre, se dijo esto:

Presidente: ¿Cómo va el Sáhara Español?

Kissinger: Se ha calmado, pero me temo que Hassan pueda ser derrocado si no consigue un éxito. Contamos con una votación amañada en las Naciones Unidas, pero si esto no sucede...

Por desgracia para Kissinger, la ONU fue incapaz de organizar un referéndum "amañado" durante la administración tripartita provisional, durante la cual la mitad de la población autóctona huyó hacia el desierto antes de la retirada de España en febrero de 1976. Una vez denegada la vía de las urnas, el Polisario intentaría ahora lograr la autodeterminación mediante las armas.

En 1991 la comunidad internacional volvió a prometer al Sáhara Occidental una oportunidad para la autodeterminación. Pero esta vez Hassan II trató de falsear los resultados electorales inundando las listas electorales de [colonos] no saharauis. EE.UU, en lugar de obligar al sucesor, el rey Mohamed VI, a aceptar que esta intentona había fracasado, apoyó la propuesta de James Baker de 2003, de permitir también a los colonos marroquíes participar en la votación. Sin embargo, poco proclive a confiar incluso en sus propios súbditos, Marruecos rechazó esta propuesta. Denegado una vez más su derecho a existir, el Sáhara Occidental ocupado registró las mayores manifestaciones hasta ahora conocidas a favor de la independencia, seguidas de una violenta represión. Los recientes informes del secretario general [de la ONU] dan cuenta del aumento de las violaciones del alto el fuego por ambas partes.

Un mes después de la crisis, Kissinger se reunió con el ministro de Exteriores argelino -ahora presidente- Abdelaziz Bouteflika. Le explicó a Bouteflika -a quien llamó "enfant terrible"- la paradoja de la política exterior de EE.UU. "Impedir la Marcha Verde", le explicó Kissinger, "hubiera significado perjudicar nuestras relaciones con Marruecos; un embargo de hecho." Bouteflika replicó: "Usted podría haberlo hecho. Usted pudo suspender la ayuda económica y la ayuda militar." Y Kissinger le contestó:" Pero eso hubiera significado arruinar nuestras relaciones con Marruecos por completo”. Bouteflika persistió, e insistió en que el Gobierno de EE.UU. había favorecido a una de las partes. "No creo que hayamos favorecido a una parte", dijo Kissinger. "Hemos tratado de mantenernos al margen del conflicto." Pero añadió, "Para alinearnos con [su] posición, hubiéramos tenido que cambiar completamente de punto de vista."

En 1976 el reputado especialista en derecho internacional, Thomas Franck, calificó correctamente la política de EE.UU. durante la crisis como "un acto de conveniencia política basado en las alianzas políticas Este/Oeste". Lo mismo podría decirse de la política “neutral” de EE.UU. respecto al conflicto del Sáhara Occidental en la actualidad, así como también de otros conflictos que implican la negación de la autodeterminación nacional. La única diferencia entre 1975 y 2005 reside en el contexto de justificación geopolítica: hemos pasado de la guerra fría a la guerra contra el terrorismo, en la que se pretende que creamos que nuestra proclamada neutralidad es un lujo que todavía no nos podemos permitir. Pero la persistencia del conflicto del Sáhara Occidental demuestra las deficiencias de la política estadounidense de “neutralidad” en el Sáhara. Durante los últimos 30 años, Washington ha tenido tiempo más que suficiente para darse cuenta de esto.


 


La verdad de la denominada "Marcha Verde": su gestión y desarrollo

(Fuente: El Confidencial saharaui en octubre de 2016)

En Agosto de 1973 una declaración de intenciones decía ''España está comprometida con la autodeterminación del Sáhara". Por entonces, el ya agotado régimen franquista le sobraba la colonia. El Frente Polisario había iniciado su guerra de guerrillas y la administración franquista intentaba cargar con su responsabilidad a la ONU para abandonar lo que se había convertido en un problema y para que su imagen no quedara demasiado dañada.

En el año 1974, al auspicio de las Naciones Unidas, España decide celebrar un referéndum en el Sáhara Occidental para la autodeterminación del pueblo saharaui, entonces Marruecos, temeroso del resultado del referéndum, solicita el amparo de la Asamblea General de las Naciones Unidas para que no se celebre. Tratando de equiparar el caso con la descolonización de Sidi Ifni y su devolución a Marruecos. 

Naciones Unidas, ante esta hipotética situación, consulta a la Corte Internacional de Justicia las siguientes cuestiones:

''¿Era el Sáhara Occidental en el momento de su colonización por España un territorio sin dueño
(terra nullius)?''

''¿Qué vinculos jurídicos existían entre el Sáhara Occidental y el Reino de Marruecos y el complejo mauritano?''

El 16 de octubre de 1975 la Corte Internacional de Justicia resolvió (texto íntegro, caso 61, pag. 146), el resultado fue:

Por 13 votos contra 3 se determinó que en el momento de su colonización por España no era un territorio sin dueño.

Por 14 votos contra 2 se determinó que existían ciertos vínculos de subordinación y de derechos sobre tierras entre algunas tribus que habitaban en el Sáhara Occidental y el Sultán de Marruecos, pero NO existían vinculos de soberanía entre el el territorio del Sáhara Occidental y el Reino de Marruecos o el complejo mauritano.

La conclusión es que se debía celebrar el referéndum de autodeterminación. 

El Rey de Marruecos, Hassan II, lo interpreta de otra forma. Reconociendo que “existían ciertos vínculos de subordinación y de derechos sobre tierras entre algunas tribus y el Sultán de Marruecos” pero se olvida de “NO existían vínculos de soberanía entre el el territorio del Sáhara Occidental y el Reino de Marruecos o el complejo mauritano” y de “en el momento de su colonización por España no era un territorio sin dueño” (los dueños eran los propios saharauis). Así, saltándose todas las proposiciones de la ONU, organiza un movimiento masivo de ciudadanos marroquíes forzadospara invadir el Sáhara Occidental, conocido como ''Marcha Verde''.

 

CRONOLOGÍA DE LA MARCHA VERDE.

1º.
El 21 de agosto de 1975, el Departamento de Estado norteamericano da luz verde a un proyecto estratégico secreto de la CIA, financiado por Arabia Saudí, para arrebatar la antigua provincia del Sahara (270.000 Kms cuadrados) a España. Un territorio vital desde el punto geoestratégico, rico en fosfatos, hierro, petróleo y gas, que EE.UU no está dispuesto a dejar en manos de España dada la situación en que se encuentra el régimen de Franco. El plan consiste en invadir la zona mediante una marcha de unos 300.000 ciudadanos marroquíes (Marcha Verde), que se harían pasar por antiguos habitantes de la zona.

2º.
El 6 de octubre de 1975, los servicios de Inteligencia del Ejército español informan a Franco, ya muy enfermo, de los planes de EE.UU en relación con el Sáhara Occidental y le piden que actúe en consecuencia.

3º.
El 16 de octubre de 1975, la Marcha Verde es anunciada por Hasan II, al mismo tiempo que el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU rechaza las pretensiones de Maruecos sobre ese territorio. Hassan II declara sin vergüenza ninguna:

''Tenemos que iniciar una marcha verde desde el Norte de Marruecos hacia el Sur y del Este al Oeste. Tenemos, querido pueblo, que levantarnos como un solo hombre, con orden y organización para dirigirnos al Sahara y encontrarnos con nuestros hermanos allí.'

4º.
El 21 de octubre de 1975, el príncipe Juan Carlos de Borbón, heredero del dictador, se niega a aceptar la jefatura del Estado con carácter interino. Quiere plenos poderes para poder actuar en el Sáhara Occidental.

5º.
El 22 de octubre de 1975, el presidente del Gobierno español, Arias Navarro, con conocimiento de Franco, manda al ministro José Solís a Rabat para tratar de parar el órdago marroquí prometiendo negociaciones sobre el tema en cuanto la situación del dictador mejore.

6º.
El 26 de octubre de 1975, da comienzo la Marcha Verde en territorio marroquí. Toda la planificación operativa y la organización logística del plan ha corrido a cargo de técnicos norteamericanos.

7º.
El 31 de octubre de 1975, Juan Carlos de Borbón se hace cargo de la jefatura del Estado español. Mostrándose muy preocupado por la situación en el Sahara, pues tiene muy presente el caso portugués. 

No quiere que la situación le desborde. Finalmente el monarca español asumió oficialmente la jefatura de Estado el 31 de Octubre después de negarse a hacerlo una semana antes. Ese mismo día convocó un Consejo de Ministros y se puso manos a la obra. Sus contactos con su homólogo marroquí fueron constantes. Hasta entonces, según transmitió Stabler, "el Gobierno seguía vacilante" ante la falta de liderazgo y, sobre todo, el aumento de las presiones marroquíes. Rabat envió el primer grupo de "marchadores verdes" al Sáhara el 30 de octubre, y no el 6 de noviembre, fecha oficial del inicio de la Marcha Verde, para bloquear una posible intervención de Argelia contra la invasión.

8º.
El 31 de octubre de 1975, el príncipe preside un Consejo de Ministros en La Zarzuela. Cuestión prioritaria: el Sahara. Juan Carlos manifiesta su férrea determinación de ponerse al frente de la situación. Sin embargo, no les dice a los reunidos que él ya ha enviado a su hombre de confianza, Manuel Prado y Colón de Carvajal, a Washington, para solicitar la ayuda de Henry Kissinger. Es consciente de que una guerra colonial con Marruecos en aquellos momentos podría precipitar los acontecimientos al estilo de lo acaecido en Portugal y que podría perder su corona antes deceñirla.
El Secretario de Estado norteamericano acepta la mediación solicitada por el nuevo jefe del Estado español, intercede ante Hassan II y en las siguientes horas se firma un pacto secreto por el que Juan Carlos se compromete a entregar el Sahara español a Marruecos a cambio del total apoyo político americano en su próxima andadura como rey de España.

9º.
El 2 de noviembre de 1975, Juan Carlos de Borbón visita las tropas españolas en El Aaiun en un viaje sorpresa. Está en tratos secretos con los americanos para la entrega del territorio, pero no tiene ningún reparo en aparentar con los militares (a los que traicionará en las siguientes horas igual que al pueblo español, a los saharauis y a la propia ONU) En este centro, en el curso de una bien regada amistad con los militares, hasta se permite decirles a los oficiales de las tropas allí destacadas: “España no dará un paso atrás, cumplirá todos sus compromisos,respetará el derecho de los saharauis a ser libres” y también, dice “No dudéis que vuestro comandante en jefe estará aquí, con todos vosotros, en cuanto suene el primer disparo”

10º.
El 6 de noviembre de 1975, la Marcha Verde invade la antigua provincia africana española. En virtud del pacto secreto (alta traición) entre Kissinger, Hassan II y el traidor nuevo jefe del Estado español. Los campos de minas de la frontera han sido levantados y los legionarios españoles prudentemente retirados. España hasta se permite la desvergüenza de enviar al ministro de la Presidencia para que gire una visita de cortesía a los campamentos marroquíes de la Marcha Verde. La ONU, incómoda y sin saber qué sucede, urge a Hassan II a retirarse y a respetar la legalidad internacional. Mientras España mira hacia otro lado porque bastante tiene el principe con asegurar su corona y el monarca alauí no hace el menor caso.

11º.
El 9 de noviembre de 1975, Hassan II da por alcanzados todos sus objetivos en el Sahara y en espera de las conversaciones de Madrid, retira los campamentos de la Marcha Verde a Tarfaya. Argelia protesta y retira su embajador en Rabat. Los saharauis, traicionados por España, se aferran a la lucha armada.

12º.
El 12 de noviembre de 1975, comienza la Conferencia de Madrid entre España, Marruecos y Mauritania, dirigida y controlada por EE.UU en la sombra.

13º.
El 14 de noviembre de 1975 se produce la famosa Declaración de Madrid sobre el Sahara. Por ella se entrega a Marruecos toda la parte norte de la antigua provincia española: 200.000 Kms cuadrados de gran importancia geoestratégica, muy ricos en toda clase de minerales, gas y petróleo (descubierto por petrolíferas norteamericanas y en reserva estratégica). A Mauritania (que los abandonará enseguida en beneficio de su poderoso vecino del norte) se le transfieren 70.000 Kms cuadrados del sur, los más pobres e improductivos. Las Cortes y el pueblo español no saben nada del asunto. Todo se ha tejido entre bastidores, con la CIA, el departamento de Estado norteamericano y los servicios secretos marroquíes como maestros de una ceremonia bochornosa en la que el príncipe Juan Carlos ha movido sus hilos a través de sus hombres de confianza: Armada, Mondéjar y Torcuato Fernández Miranda. Mientras el Gobierno del anonadado Arias Navarro, con Franco moribundo y su porvenir político acechando, se limitó a ejercer de convidado en la mayor vergüenza política y militar de España en toda su historia. Porque, efectivamente, este país nunca jamás había traicionado de una forma tan perversa a sus propios ciudadanos (los saharauis lo eran en 1975), se había humillado de tal manera ante un pueblo más débil que él pactando en secreto su rendición, y abandonado cobardemente el campo de batalla sin pegar un solo tiro y después entregando a su enemigo acuartelamientos y armas.


LOS ACUERDOS TRIPARTITOS DE MADRID

En Madrid, a 14 de noviembre de 1975 y reunidas las delegaciones que legítimamente representan a los Gobiernos de España, Marruecos y Mauritania, se manifiestan de acuerdo en orden a los siguientes principios: 

1º) España ratifica su resolución -reiteradamente manifestada ante la ONU- de descolonizar el territorio del Sahara occidental poniendo término a las responsabilidades y poderes que tiene sobre dicho territorio como Potencia Administradora.

2º) De conformidad con la anterior determinación y de acuerdo con las negociaciones propugnadas por las Naciones Unidas con las partes afectadas, España procederá de inmediato a instituir una Administración temporal en el territorio en la que participarán Marruecos y Mauritania en colaboración con la Yemaá y a la cual serán transmitidas las responsabilidades y poderes a que se refiere el párrafo anterior. En su consecuencia, se acuerda designar a dos Gobernadores Adjuntos, a propuesta de Marruecos y Mauritania, a fin de que auxilien en sus funciones al Gobernador General del territorio. La terminación de la presencia española en el territorio se llevará a efecto definitivamente, antes del 28 de febrero de 1976.

3º) Será respetada la opinión de la población saharaui, expresada a través de la Yemaá.

4º) Los tres países informarán al Secretario General de las Naciones Unidas de lo establecido en el presente documento como resultado de las negociaciones celebradas de conformidad con el artculo 33 de la Carta de las Naciones Unidas.

5º) Los tres países intervinientes declaran haber llegado a las anteriores conclusiones con el mejor espíritu de comprensión, hermandad y respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas, y como la mejor contribución al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.

6º) Este documento entrará en vigor el mismo día en que se publique en el Boletn Oficial del Estado la “Ley de Descolonización del Sahara”, que autoriza al Gobierno español para adquirir los compromisos que condicionalmente se contienen en este documento. Ver AQUÍ.

Firmado por CARLOS ARIAS NAVARRO - AHMED OSMAN - HAMDI MOUKNASS.


El 26 de Febrero de 1976 España retira sus tropas y abandona a la población saharaui que pasa a ser de dominio marroquí. 

El próximo 6 de Noviembre de 2016, se cumplen 41 años de aquel acto de cobardía, de aquel despropósito, de aquel abandono soez por parte de España de todo un pueblo acogido a sus leyes y a su protección internacional y este país sigue atrapado en su propia vergüenza, en su increíble dejadez, en una política de pánico insuperable ante el sátrapa marroquí que no solo se permite desoír una y otra vez las resoluciones del máximo órgano de jurisdicción universal (la ONU) sino que se atreve a presionar y chantajear permanentemente a los dirigentes españoles en base sin duda al permanente apoyo que recibe del imperialismo estadounidense y a la reconocida debilidad militar española.

 Aunque periódica y tímidamente las instituciones españolas, presionadas por los grupos parlamentarios de izquierdas y más que nada para cubrir un expediente asaz vergonzoso, se permiten reconocer la responsabilidad que arrastra todavía a día de hoy el Gobierno español en el conflicto saharaui.

 

 
 



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